Tengo un pequeño museo de doce ojos y dos punteros al que cariñosamente llamo "reloj de ella"; tenía media fotografía con la mitad de su rostro cubierto con vergüenza y un trozo de fotografía con su boca en blanco y negro, pero los destrozé... Aparte de eso, nada más queda suyo, una camiseta demasiado grande con un gato en una ventana, añorándola, y el mismo gato, en la misma ventana, parado, igual que en la fotografía, arañándola