¿Por qué me miras, Ofelia
en tu dignidad de frío?

Tez de mirada infinita,
ojos, muerte, desafío...

¿Por qué me miras, Ofelia,
y no te sales del río?

Ven repleta de batracios adornándote en el pecho.
Ven con la soga en el vientre.
Corre con el agua al cuello.

¡Pero corre y sal, Ofelia!

Y bríndame con tus labios la frialdad de que carezco
y la fuerza que me falta para vestirme de duelo.